El equipo de Juan Pablo Vojvoda venció al Millonario por 3 tantos contra 1. Lejos de aprovechar sus chances, los cada vez más suplantes de River mostraron un funcionamiento preocupante.

Fotos Ariel Cuellar

Con mira en encontrar variantes de cara a su choque con Independiente por cuartos de final de Copa Libertadores y con El Súper Clásico en el medio, Gallardo puso en cancha un equipo alternativo para enfrentar a un Matador que venía con muchos cambios luego de un duro golpe por Copa Argentina entre semana. El técnico de la visita paró en cancha un raro 3-1-4-2 que no dió resultados, con Jorge Moreira y Nahuel Gallardo de carrileros, Bruno Zuculini retrasado en frente de la línea de tres centrales conformada por Sibille, Martínez Cuarta y Lollo, con Ferreira y De La Cruz en su función de abastecedores para la dupla Scocco-Mora.

Todo se hizo más cuesta arriba cuando, a las 33 minutos, Luciano Llolo se fue expulsado por una dura falta ante Pochettino.

La primera caída del arco de Lux, que tuvo un muy buen partido y evitó una potencial goleada del local, llegó en los pies de Bustos tras un centro de Mauro Ortiz que se lo comió en velocidad al joven hijo del DT. Ya en el segundo tiempo, más allá de las modificaciones, El Millonario no supo ir hallando el camino y se comió un segundo revés en la cabeza de Juan Cruz Komar, que ganó en el área y amplió la ventaja. Uno que debutó en las redes de la primera de River fue Julián Álvarez, el picante 9 de la reserva, que aportó de lo suyo y con un golazo puso de nuevo al equipo a tiro en el resultado, buscando la igualdad. La remontada no llegó y, sobre eso, en el primer minuto de adición, Valiente puso el definitivo 3-1 para el conjunto local. Uno imagina que esta derrota es un dolorcito de cabeza para Napoleón Gallardo, ya que está a las claras que sólo puedo confiar en los once que golearon a Racing por copa libertadores porque en el banco de los suplentes no tiene el recambio que podría volverse necesario ante cualquier eventualidad.