El pirata de Alberdi está atravesando un momento complicado. Apremiado por el promedio y con unos resultados que no se le dan, sólo le queda como saldo a favor las ganas y el ímpetu que tiene el equipo desde Diego Osella está sentado en el banquillo.

Fotos: Ariel Cuellar

Desde que el dt llegó al cargo se sabe que el objetivo a corto plazo es llegar a fin de año de la mejor forma. Aguantar. Terminar los compromisos de 2018 de la mejor manera para gastar todas las balas en el próximo mercado de pases.

Nadie puede decir que el trabajo del ex técnico de Colón fue malo, pero tampoco hay demasiados motivos para afirmar lo contrario: de cinco partidos disputados, sólo pudo ganar uno y empatar otro, perdiendo categóricamente el resto. Estamos obligados a ser buenos y reconocer que es un plantel magro en figuras que venía en caída libre.

Al día de hoy, con el tema de los promedios, está complicado pero tiene una carta a favor: con este andar paupérrimo de sus principales competidores, Belgrano depende de sí mismo.

No quedará otra para el Pirata que encarar estos dos partidos, ante Colón y Tigre, de la mejor manera y replantearse todo en el receso veraniego.

Informe Hernan Arossa