El equipo de Gallardo se impuso en condición de local en un partido muy difícil y cerró con victoria esta dura llave. No faltó la polémica: todo Independiente pide un penal.

Cómo era de esperarse, ‘El Millonario’ y ‘El Rojo’ jugaron un verdadero partido de ajedrez donde, al final, se impuso el local.

El cotejo empezó con un River presionando fuerte e intentando lastimar, con buenas intenciones de ataque pero sin situaciones claras. El visitante resistió los embates y, luego de veinte minutos de soportar el asedio, supo encontrar los caminos y dejó en claro que no iba a ser un espectador más junto a las setenta mil personas que llenaron las gradas del monumental.

La situación de quiebre en el partido sucedió a los 28 minutos, cuando, tras un rechazo, Pinola golpeó de forma accidental a Benítez. En primera instancia, el árbitro juzgó que la jugada fue casual. Sin demasiada protesta de parte de los futbolistas de Independiente, el var decidió respaldar la decisión del juez de campo y no cobraron nada.

El primer tiempo terminó sin más, dando lugar al descanso donde se vendrían los cambios de Holan: Gigliotti, un tristemente célebre para el estadio José Vespusio Liberti, se vendría a la cancha y le daría un poco más de verticalidad a la ofensiva del ‘Rojo’.

Apenas empezada la segunda mitad, en una contra letal con muy buenos toques, Scocco marcó un verdadero golazo para abrir el marcador. Empezaba otro partido.

A partir de esto, Independiente se volcó por completo a buscar la igualdad y mostró su mejor cara: la capacidad para el golpe por golpe. Tras una salida rápida del fondo visitante, Gigliotti le ganó en la individual a Pinola y arremetió por derecha, con un remate mordido que le vivoreó a Armani y provocó que el arquero de River diera un rebote flojo, aprovechado por el goleador Silvio Romero y marcando la igualdad a los 60 minutos.


Foto Ariel Cuellar

El equipo de Holan, con este resultado que le era favorable, desempolvó otro de los mecanismos que tiene aceitados: meterse atrás, demorar y trabar el juego, lo que muchas veces, en encuentros anteriores, supo desesperar a River y dejarlo sin caminos. Pero Gallardo aprendió de sus errores y supo mantener a sus jugadores en partido. Fue clave la entrada de Juan Fernando Quintero, que se paró en tres cuartos de cancha y aportó toque, profundidad y hasta el gol. En 70’, el petizo colombiano aprovechó un error provocado por una presión alta de Montiel y, tras un slalon hacia adentro, clavó un zurdazo pegado al palo que el casi imbatible Campaña no pudo detener.

El Rojo se fue con todo en busca del gol que lo clasifique a semifinales y quedó a merced de un contraataque rival. El mismo llegó a los ochenta minutos, en un enfrentamiento mano a mano entre De La Cruz y Borré contra Figal y Franco, donde el colombiano abrió el pie derecho y puso un derechazo al ángulo. Inatajable.

River se hizo dueño de la serie y está en semis, donde deberá verse las caras con otro titán del continente: Gremio. Mientras tanto, tiene unos días para disfrutar.